A ti corriendo voy, brazos sagrados,
que para recibirme estáis abiertos,
y para no castigarme estáis clavados.
A ti, divinos ojos eclipsados,
de tanta sangre y lágrimas cubiertos,
que para perdonarme estáis despiertos
y para no confundirme estáis cerrados.
A ti, clavados pies para no huírme;
a ti, cabeza baja, por llamarme;
a ti, sangre vertida para ungirme;
a ti, costado abierto quiero unirme;
a ti, clavos preciosos quiero atarme
con ligadura dulce, estable, firme.
Esta es la poesía que hemos escrito de la Semana Santa: Laura Maria Melero,Desiree Torres y Mari Pili Vilchez
UN BESO DE TUS ALUMNAS
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